delvaldelbueno descubre a la auténtica niña de Rajoy

auténtico, ca.

(Del lat. authentĭcus, y este del gr. αὐθεντικός).

1. adj. Acreditado de cierto y positivo por los caracteres, requisitos o circunstancias que en ello concurren.

2. adj. coloq. Honrado, fiel a sus orígenes y conviccionesEs un tío muy auténtico

Pues eso, fiel. Confianza ciega, diría yo. No me gusta bloguear sobre estas “bajezas”. Realmente, creo que los políticos y la política es un fango intelectual horrible y una mascarada tan fantástica de la que cuesta poco empeño salir. O no. En cualquier caso, supongo que estará requetecomentado por ahí, pero en la última patochada de Rajoy en Veo7, la chica que le colocaron, es su niña, la niña de sus ojos. Literalmente, le sigue a todas partes, aunque claro, esta feo decirlo:

Poseso, carallo, la niña de Rajoy… estará por otro lado y si no, dichosa memoria que tengo para las caras…

 

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Ortega y el rollito de la juventú, un problema de incentivos

Decía Ortega, hace un siglo más o menos que

Esta esquividad para toda obligación [referida a la absoluta falta de necesidad que tiene el hombre-masa de atenerse a la verdad o a la educación] explica, en parte, el fenómeno, entre ridículo y escandaloso, de que se haya hecho en nuestros días una plataforma de la «juventud» como tal. Quizá no ofrezca nuestro tiempo rasgo más grotesco. Las gentes, cómicamente, se declaran «jóvenes» porque han oído que el joven tiene más derechos que obligaciones, ya que puede demorar el cumplimiento de éstas hasta las calendas griegas de la madurez. Siempre el joven, como tal, se ha considerado eximido de hacer o haber hecho ya hazañas. Siempre ha vivido de crédito. Esto se halla en la naturaleza de lo humano. Era como un falso derecho, entre irónico y tierno, que los no jóvenes concedían a los motes. Pero es estupefaciente que ahora lo tomen éstos como un derecho efectivo, precisamente para atribuirse todos los demás que pertenecen sólo a quien haya hecho ya algo.

Aunque parezca mentira, ha llegado a hacerse de la juventud un chantaje. En realidad, vivimos un tiempo de chantaje universal que toma dos formas de mohín complementario: hay el chantaje de la violencia y el chantaje del humorismo. Con uno o con otro se aspira siempre a lo mismo: que el inferior, que el hombre vulgar, pueda sentirse eximido de toda supeditación.

Nunca han dejado de sorprenderme las campañas de juventud del ayuntamiento, esas que extienden la noción de joven hasta los 35 años. 35 tacazos de “perdonillas”, de subvenciones y apaños. De menosprecios tácitos, en fin: no de ésos que molestan por la chulería de quien los profiere, sino de los que calan en el subconsciente por la dichosa condescendencia con que se dejan caer, con la rotundidad de las coletillas: “aún es joven, todos lo hemos pasado mal al principio”.

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Del ¡Estudiad malditos! al ¡Gritad, que me joroban!

Visto en el diario Público: el asalto a la educación pública

Y cito:

Hay una segunda línea de ataque, en que participa activamente la Bill and Melinda Gates Foundation, que combate la escuela pública como ineficaz, sin tomar en cuenta la pobreza de recursos con que funciona, y acusa de ello a los sindicatos del profesorado, que se niegan a aceptar el despido de los maestros menos capacitados. Su alternativa son las charter schools, que están “exentas de reglas locales o estatales que inhiben una administración y gestión flexibles”.
Lo que estos planteamientos suelen ocultar es que, detrás de los argumentos de coste y eficacia, hay el propósito de combatir una enseñanza independiente y crítica, que se pretende reemplazar por otra que inculque valores patrióticos y conformismo social. James Loewen explica, en su libro Lies My Teacher Told Me, que los profesores norteamericanos tienen que ir con cuidado cuando hablan en clase de temas como, por poner un ejemplo, la guerra de Vietnam. “He entrevistado a profesores de Enseñanza Secundaria que han sido despedidos, o han recibido amenazas de despido, por actos menores de independencia como los de proporcionar a los alumnos materiales que algunos padres consideran discutibles”. Lo cual, sabiendo que nadie va a acudir a defenderles, les empuja a “la seguridad de la autocensura”.

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El rigor periodístico, la delgada línea donde la espalda pierde su nombre

No, no creo que las filtraciones se debieran de haber ocultado. ¿Alguien se preocupó de ocultarme quién eran los Reyes Magos?. No concibo mayor muestra de crueldad que ésa, desde entonces prefiero saber manque me duela.

La cosa no trascenderá, salvo para el pobre pringao que no tenga algún cromo que cambiar (mi ministro es drogadicto, pero el tuyo es sadomasoquista, y perlas por el estilo que son los cotilleos que estamos viendo). En realidad, como el asunto ha salpicado (de mierda) a todo cristo, supongo que han hecho un pacto tácito de no agresión.

O mejor aún, expreso. Los ministerios de exteriores sabían lo q había, como ha confirmado el propio director de “El País”. Si eres el país más poderoso del mundo y andas haciendo bullying a tus coleguis, ¿vas a perder las buenas costumbres por unos chivatazos?.

Chavales, el tío Sam os necesita y tiene bastante fuerza como para atreverse a tontear con él. Aquí todos sabemos lo que hay (bueno Suiza parece no haberse enterado y sigue a lo suyo y a guardar secretos). Jugamos a lo mismo ¿verdad, señora Merkel? y no me vais a hacer la puñeta, que somos amigüitos…

"Los de Arizona siempre estuvimos más dotados"

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“Plácido” de Berlanga: El riesgo moral del espíritu navideño

Hoy me recordaba una amiga que estamos en adviento, tiempo de preparación para la navidad. Pero yo ni en estas fechas, y por mucho que el Corte Inglés se empeñe en felicitarme el cumpleaños cada vez que paso por la carretera, pierdo mi vicio de ser economista. Y mira que cuando me ha dicho lo del adviento, me ha dado por pensar que lo de poner los carteles antes del puente de la Constitución igual no es para felicitarme. De ahí, a pensar que éso pudiera tener algo que ver con que mi blog no tenga tanta repercusión como para que El Corte Inglés me haga la pelota, y desestabilizarme, “dos patás”.

Pero bueno, como es adviento, y hay que prepararse para las buenas obras, os hablaré de las consecuencias económicas tan frikis que se sacan de la navideña peli Plácido, de Berlanga. Que total, de Irlanda ya hablan en cualquier lado.

Luis García Berlanga, tristemente fallecido hace pocos días, era la clase de humanista que vivía exasperado por la estupidez rampante entre el común de los mortales. Y como el tipo inteligente que era, conocía que la única manera de enfrentar la epidemia era el humor. Aunque bien pensado, no se si hay algún humanista que no sienta constantemente esa tensión entre trabajar para los demás, y tener que hacerlo con ellos (horreur) a la vez. Ahí solamente el humor te puede salvar de la quema así que quizás, en el fondo, sólo fuera un superviviente.

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estoloarreglamosentretodos (o el refranero solucionando la crisis)

Por unas palmadicas en la espalda, identifique las 4 diferencias entre estas tres iniciativas, a saber:

Recuperemos los valores tradicionales
Ése trabajo es MÍO
Plataforma Transforma España

Si las diferencias le abruman, quizá le resulte más facil resaltar las coincidencias:

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Hegel fue Dios y Banksy es su profeta: “Exit through the gift shop”

Y siéntase libres de toquetear, que está p'a eso

“Exit through the gift shop” es la película del grafitero Banksy y una placentera (y semiconsciente) experiencia con el masoquismo (intelectual, cuidao). En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, si queréis ir a verla pagad los 8 pavos: gran parte de la gracia reside en rascarse el bolsillo.

Banksy es un genio elevado al grado de sumo pontífice por sus esbirros y fans, y como tal, hace lo que le sale de sus huevos toreros incluyendo reírse de su público en su cara y que este parezca disfrutarlo. Porque sí, la sensación que tienes al salir de la sala es que se ha reído en tu cara, y lo malo es que hasta te ha gustado. El trazado de la historia es muy original, los giros son buenos, y la realidad supera a la ficción.

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Que me den el mundo de mis viejos que total, no está tan mal

Es cuanto menos curioso que de aquellos románticos y absurdamente cómicos eslóganes sesentayochistas hayamos pasado al “¿Y nuestro porvenir?” que tanto recuerda al “¿qué hay de lo mío?”. Pero nada, ni por esas: en el proceso de asimilación de “la revolución” en el sistema sólo ha quedado la parte más revoltosa y vocinglera, obviando la más lúcida.

Con lo cachondo que hubiera sido leer un “Yo de mayor también quiero ser jubilao y pasarme la vida al sol“, o “ya no concibo mi vida sin el apartamento en Torrevieja (¿costa azul?) que siempre soñé“. O, qué demonios “mi agüelo se lo pasa teta en el baile y encima se da más maña ligando que mi menda, ¡yo también quiero!

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